Un tercio de la ya de por sí incomprensible factura de los consumidores está sometido a un mercado caprichoso que se encarece cuando hace buen tiempo y se abarata con el viento y la lluvia
A lo largo de los años variaron las cantidades supuestamente opacas al fisco, que alcanzaron en el 2011, 2013 y 2014 las cifras más altas, en torno a 1,2 millones de euros