El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 1,9 millones de euros, se desarrolla a través de un consorcio formado por socios de cuatro países (el Reino Unido, Portugal, Irlanda y España).
La demanda cae en los países europeos más castigados por la recesión económica, en los que también se recortan cada vez más los presupuestos de los servicios asistenciales