En cambio, Adams calificó de «burdamente insuficiente» el reconocimiento por parte de la reina de que la relación entre los dos países no fue «totalmente benigna».
La presencia policial se incrementó visiblemente en la ciudad y varias calles en torno al Mall, la avenida que une el palacio de Buckingham y la plaza de Trafalgar, fueron cerradas al tráfico.