El INE confirma que el IPC se disparó en España el 9,8 % por el tirón de la energía, los carburantes y los alimentos, la tasa más alta en casi cuatro décadas
Montero apuntó que la inflación subyacente, «que no está contaminada por los precios energéticos», se encuentra «muy lejos de los dos dígitos» que viven otros países
Dueños de bares y restaurantes de la región han tenido que incrementar los precios de básicos como el café, los refrescos o la cerveza ante la subida de costes y materias primas. «La comida la deberíamos subir, pero vamos a aguantar un poco», admiten
Los negocios ya empiezan a notar la reducción del gasto de las familias, que tienen dificultades para llenar la despensa: algunas incluso están echando mano de sus ahorros para comprar productos de primera necesidad