«Solo el pueblo salva al pueblo», es la frase que repetida como un mantra ejemplifica estos días la actuación ante un Estado fallido. Agricultores que dejan sus tractores, autónomos jubilados que donan su maquinaria o rescates in extremis con una sábana por el balcón. Ellos, los vecinos, son los héroes de la reconstrucción
I. G.