Luis Galindo y Javier Gallego fueron distinguidos con la encomienda de Isabel la Católica por su labor de excelencia desarrollada a través de una red sanitaria.
La chef catalana, que tiene restaurante en Tokio, se ha visto obligada a levantar un «muro mental» para resistirse a los encantos de la gastronomía nipona y mantener su identidad mediterránea.
Tiene una memoria prodigiosa para todo aquello que marcó y vivió en su infancia, algo que también le permite ser crítico con los cambios que se han producido