La comparación ha generado una oleada de críticas: «No, señor Carson, los esclavos no inmigraron a EE.UU. Fueron traídos aquí violentamente, contra su voluntad, y vivieron aquí privados de libertad»
El presidente pide «voluntad de hacer concesiones en ambos lados» para tratar de arreglar el sistema de inmigración en el país, donde se calcula que residen 11 millones de indocumentados