La inflación disparada se ha comido buena parte de la capacidad adquisitiva de los trabajadores, pese a que el sueldo mínimo ha subido casi el 40 % desde el 2016
Desde la Asociación Hostelería Compostela confiesan que puede ocurrir, pero que también es algo residual: «La gente cada vez está tratando de hacerlo lo mejor posible, aunque a veces eso nos cueste trabajo»