Los apátridas no son ciudadanos de ningún país, lo que acarrea dramas humanos, ya que las personas en esta situación carecen en la mayoría de los casos de derechos básicos, como la vivienda, la educación, la sanidad o el acceso al trabajo.
Madrid se ha inundado esta semana con un rosario de banderas. Más de un millón y medio de peregrinos han tomado la ciudad como respuesta a la llamada del Papa.
No obstante, el servicio geológico de Estados Unidos, que vigila la actividad sísmica en todo el mundo, redujo la magnitud de este movimiento telúrico a solo 4,4.