Es la Suecia más inhóspita, en un punto al sur del país, llamado Almhult. La mitad de sus ocho mil habitantes trabajan en la multinacional de los muebles, que se ha convertido en un fenómeno social. Y todo se originó aquí gracias al tesón de un niño que comenzó vendiendo cerillas entre sus vecinos. La Voz visita sus secretos
Toni Silva