La famosa Ley Seca de Estados Unidos se estaba gestando ahora hace cien años: en 1933, cuando el Congreso decidió finalmente derogarla, el panorama era desolador: 30.000 gángsteres en la cárcel y más consumo de alcohol. Solo el cine salió ganando.
Entre el 2011 y el 2014 buscaron en la guía telefónica nombres que podían «sonar católicos» y los incluían como fieles para acceder a subvenciones estatales