Desde la aerolínea se aseguró que este paso «supone acabar con un período de desencuentros y que será positivo para los pilotos y para la compañía, así como para los clientes, resto de empleados y accionistas».
La presidenta de AENA ha dicho que no se puede deducir de lo ocurrido el 2 de enero un mal funcionamiento del gestor aeroportuario ni del aeródromo madrileño.