Suma 105 años y fue la residencia de veraneo de una de las familias más importantes del municipio. Un empresario de Guatemala se enamoró de esta casa y la acaba de rehabilitar
Habituadas a vivir aisladas, las monjas de clausura de Las Esclavas aconsejan «no desesperarse», «aceptar la situación» y «confiar en que todo se va a solucionar»