Tras ser pieza básica en la salvación del Celta en el 2009 y el 2013, el delantero vuelve en el momento más crítico tras recibir el alta después de tres meses parado
El desencanto con el equipo se traduce en la peor cifra de asistencia en la Liga a Chamartín desde 1994, con solo 44.000 espectadores en la Copa ante el Leganés