Los desfiles de nazarenos y penitentes atraen cada año a miles de personas fascinadas por una puesta de escena en la que apenas hay lugar para la improvisación
La popularidad le llegó al pianista en la década de los cuarenta. Tras exiliarse y varias décadas de silencia, el cubano conquistó al mundo gracias a las colaboraciones con su hijo Chucho Valdés, el director Fernando Trueba y su disco con «El Cigala»