En la recortada costa de Arteixo se descubre un pequeño escondite de gran valor geológico. Fue lugar de naufragios y de botellas con mensaje. Aquí la playa es la tribuna y el mar el escenario con un marco de rocas.
El estudio, elaborado por el geólogo Salvador Rodríguez Rico, detecta «algunos errores graves» en la redacción del anterior análisis y llega a la conclusión de que «la suma de anomalías detectadas anula el rigor técnico del análisis»
La Unión Internacional de Ciencias Geológicas la reconoce como una roca única y singular que ha conformado el patrimonio arquitectónico de la humanidad