El Gobierno del país transalpino aspira a mejorar el abastecimiento con nuevos proyectos en el norte de África y reducir la dependencia del gas que proviene de Rusia
«Nos cierran plantas que eran puntales para nuestra economía, como es el caso de la térmica de As Pontes, y cuando nos disponemos a acometer nuevos proyectos industriales ya dentro del marco de las energías renovables, resulta que también nos dan con la puerta en las narices», lamenta Manuel Pérez
El Gobierno de ese país teme que la fuga se trate de una acción intencionada, como ocurrió con el tubo ruso Nord Stream que suministraba hidrocarburo ruso a Alemania