La Bolsa consiguió salvar los 8.800 puntos, tras la presentación de resultados empresariales dispares en Wall Street y los problemas de la banca francesa por su exposición a la deuda griega.
El impulso por el avance de las plazas internacionales en previsión de un arreglo de la situación griega y una rebaja de los tipos de interés han sido los condicionantes.