La larga extensión de sus mandatos, sumando 24 años al frente de Gijón y el Principado, permitió a Areces marcar profundamente la transformación de la Asturias postindustrial
Compañeros de militancia, corporación e instituciones elogian el ímpetu político y la vocación pública de quien «tuvo una vida política intensa y dura, pero mantuvo hasta el final el entusiasmo», según Soledad Saavedra, su viuda