Una avería de su furgoneta dejó un día en Ourol al carpintero francés Sebastien Leprévost y decidió quedarse, siendo ahora autónomo y con un proyecto de casas sobre ruedas o «tiny houses»
Americanos, franceses, alemanes e ingleses se dejaron seducir por esta casa con vistas al mar, que incluso un escritor quiso usar de refugio para crear su libro