«Siempre es bonito porque estos coches son los más rápidos del mundo. Así que, como piloto, es bonito sentir la velocidad y la adrenalina», admite el asturiano tras la jornada de pruebas en Baréin.
El campeón español admite que «el tiempo pone todo en su sitio», aunque «lógicamente ser amigo de uno de tus rivales, sea Valentino o no, es muy difícil, casi imposible».
La actuación del monegasco en Baréin y su cruel desenlace le granjea los elogios unánimes dentro y fuera del paddock, mientras que su compañero Vettel queda muy señalado