Las primeras cartas de despido, en las que se comunica la extinción de los contratos por «causas objetivas», se argumentan causas económicas y administrativas
La empresa para la que trabajaba fue condenada a indemnizarla con 2.796 euros por cese improcedente. La mujer despedida hacía los repartos por Cee, Corcubión y en ocasiones, en Dumbría