Tras el retiro de Fidel Castro de la primera fila política, los grupos disidentes veteranos han mantenido su activismo y la mayoría coincide en apostar por una transición pacífica hacia la democracia.
«Cuba es hoy el país de la ilusión, de la fe en el futuro», confesaba el líder en 1952. Hoy, el mundo se divide entre los que lamentan y los que celebran su muerte.