Analizará con las principales españolas y las patronales CEOE y Anfac las reformas previstas, entre las que destaca un plan para hacer aflorar la economía sumergida.
Un cambio en los usos y costumbres resultaría en un ahorro energético de un 8,8%, que también podría evitar la emisión de 314.600 toneladas de dióxido de carbono.