Los cadáveres de los dos funcionarios de la policía del estado mexicano de Tamaulipas fueron localizados en una comunidad cercana al municipio de San Fernando.
La masacre de Tamaulipas es la más sangrienta de las cometidas en el país por los narcos. Un ecuatoriano herido de bala en el cuello logró huir y llegar a un puesto de control de carretera.
Junto a los cuerpos, dos de ellos envueltos en bolsas de plástico y otro más en una manta, se localizó un mensaje, lo que apunta a que se pudo tratar de un ajuste de cuentas.