Primero dejó claro que no tolera que «se cuestione la independencia del BCE» y luego deslizó que «cada vez que se ponen en duda las decisiones del banco central, estas tardan más en hacer efecto»
La fuerte caída de la rentabilidad, el palo a las cláusulas suelo, el auge de la banca por Internet y los nuevos competidores virtuales obligarán a reducir gastos y prescindir del 10 % de oficinas