El encarecimiento de los costes de la energía podría reavivar las presiones inflacionistas, retrasar el fin del ciclo de endurecimiento monetario tanto en la zona euro como en Estados Unidos, y alimentar el fantasma de una recesión económica
Mantiene su previsión de que el PIB cierre con un alza del 2,3 % este año aunque prevé riesgos por los precios de la energía y los efectos de la prolongada subida de tipos