La trayectoria de los seis últimos inquilinos del banquillo herculino dibujan un mismo patrón marcado por la inestabilidad, ceses fulminantes y aventuras efímeras
El bebé empezó a asomar la cabeza en el ascensor: «Cuando el personal de la ambulancia me quiso cambiar a la camilla, ya estaba aquí el pequeño», cuenta la madre feliz