Teherán ha detenido en los últimos meses a varios iraníes a los que acusa de espiar para EE.UU. e Israel, países que considera mantienen una guerra blanda con el régimen islámico.
La aún por aclarar eliminación del jefe de Al Qaida supone un hito en la trayectoria de la CIA, marcada por descomunales errores, como su incapacidad para evitar el 11-S o su afirmación de que Sadam poseía armas de destrucción masiva que llevó a la guerra de Irak, además de mortíferas operaciones encubiertas y asesinatos