La astronomía multimensajero acaba de nacer para abrir una nueva era en la comprensión humana del universo. Es la que combina los datos aportados por los telescopios de luz convencionales en sus distintos espectros con los ofrecidos por las ondas gravitacionales. Sus avances supondrán también una revolución tecnológica.
El espacio baja a la Tierra. Lo hace de la mano de la Agencia Espacial Europea (ESA) para transformar las ideas surgidas de la tecnología orbital en productos y servicios que lleguen a los ciudadanos. La iniciativa ya ha permitido la creación de más de 500 empresas en Europa. Es el denominado Espacio 4.0.
Las sondas Voyager nos permitieron conocer los planetas exteriores del Sistema Solar y nos ofrecieron una imagen de la Tierra desde seis mil millones de kilómetros.
La reutilización de los cohetes, impulsada por empresas como Space X, se confirma como la alternativa para el abaratamiento de los vuelos orbitales. En un par de años podría convertirse en una opción rutinaria.