El monarca dejó en Boiro un halo de buena persona, de cercanía y de calor que quienes lo tuvieron cerca agradecieron con un significativo «¡viva el Rey!»
Tras descubrir la placa conmemorativa, Juan Carlos se acercó al micrófono y declaró que «no tenía pensado hablar» pero que, aún así, quería felicitar a su fundador.