No solo es capaz de recargar una batería completa en seis horas, sino que, además, puede ser utilizado para que vaya cargando la batería poco a poco a medida que ésta se consume.
Al parecer «no existe otra opción» para deshacerse del líquido, que excede cien veces el límite legal de yodo-131, y que se acumula en las instalaciones accidentadas.
El político, que mantendrá por el momento sus cargos en el gabinete de centroderecha de Angela Merkel, toma esta decisión azuzado por las crecientes críticas hacia él.