Lobos de mar | El camariñán también trabajó en un barco que quemaba combustible pesado. Dice que tienen pasado en siete días de treinta grados bajo cero a cincuenta. Del frío al calor extremo
El acusado arremete contra sus superiores, también procesados: «Me parece muy triste que no tengan la decencia de pedir perdón a la familia del fallecido, yo tendré que pagar y no se me quita de la cabeza»
El encargado de regular el tráfico en la entrada del astillero mientras se movía un camión con una pieza pidió ayuda a dos obreros de la subcontrata, uno de ellos la víctima, que fue aplastada por una pieza que cayó del remolque