El lendakari hace balance de los dos años de legislatura vasca: su mejor día fue la liberación del Alakrana, y el peor, el asesinato de Eduardo Puelles.
Carrillo es un hombre amable, pero firme. Difícil de sorprender. Parece que siempre tiene la respuesta preparada. Desde su atalaya ve casi inevitable el cambio de gobierno, aunque le preocupa que el PP no sea un partido de derechas como los que existen en Europa, «laico y demócrata»