El Consejo de Ministros aprobó dicho proyecto el pasado viernes y lo remitió con celeridad a la Cámara Baja para comenzar su circulación parlamentaria.
Los niveles permitidos de estas sustancias en la bollería, las chucherías o los refrescos que se suministren en las escuelas infantiles tendrá que fijarlos ahora el Gobierno mediante un desarrollo reglamentario de la ley.