Los residentes se concentraron desde las siete de la tarde delante del portal del inmueble hasta que consiguieron de madrugada el desalojo del piso por parte de los jóvenes que la habitaban sin permiso de la propietaria
Las exmonjas dedicaron el pasado fin de semana a recibir a pequeños grupos de comensales a modo de «prueba» para ir rodando el nuevo restaurante, un proyecto que nace como una solución temporal a sus problemas económicos mientras se resuelve la demanda de desahucio presentada por el Arzobispado de Burgos