Se han convertido en dos de los presos más famosos de Estados Unidos después de protagonizar en los años 90 uno de los parricidios más macabros de la historia. Fueron condenados a cadena perpetua tras matar a sus padres, Kitty y José, y ahora es posible que salgan de la cárcel. La fiscalía estudia nuevas pruebas, mientras que Netflix cuenta la versión de Lyle y Erik en el nuevo documental «Los hermanos Menendez»