Era el hombre del momento, el líder de una revolución naciente que estos días apenas boquea y que él quería culminar «en tres o cuatro años». «Cuba es hoy el país de la ilusión», le decía un joven Fidel al entonces director de La Voz. El escenario de la charla, una caótica estancia en La Habana en la que entra y sale gente sin parar.
Jesús Flores