Mientras el mejor acorazado de la Armada se va a pique frente a Muros, ocurre a bordo «un caso de serenidad, valor y disciplina verdaderamente espartano»
Un informe concluyó que los 26 empleados de la legación diplomática habían sufrido daños similares a una conmoción cerebral como consecuencia de unos misteriosos «ataques sónicos»