El pintor asturiano Jaime Herrero tenía 30 años en 1968 y vivía en el Barrio Latino de París. Junto a su calle se alzaron barricadas, la fábrica donde trabajaba fue a la huelga y sus clases en la Sorbona se suspendieron. Así lo vivió.
Un nuevo indicador económico suma a los trabajadores con salarios miserables, a los parados y a aquellos que, desanimados, ya no buscan empleo que no mejorarán en el próximo año