El capital se resiste a abandonar un mercado tan goloso como el español. Las cifras de la Comisión Europea desvelan que solo el 1 % de la licitación pública se concede a extranjeros
Los productos ya no se diseñan para durar, sino para fallar. ¿Dónde están los límites de la obsolescencia programada? Europa empieza a tomar cartas en el asunto