El político, Kim Yong-jin de 63 años, habría sido ejecutado por un pelotón de fusilamiento en julio pasado por haber mostrado «una actitud negativa durante una reunión»
El régimen de Kim Jong-un ha calificado la como una provocación y ha advertido a Corea del Sur que tendrá que pagar un alto precio por la realización de este ejercicio, el mayor con fuego real hasta la fecha