La militarización del control aéreo se instauró el pasado 4 de diciembre para forzar a los controladores aéreos en huelga a volver a sus puestos de trabajo.
Para este colectivo, su «buena fe, demostrada en esta voluntad de aceptar medidas de arbitraje, no se está correspondiendo con la actitud del Gobierno».
El control militar acaba el próximo día 15, pero USCA y Aena retoman mañana unas negociaciones en las que tendrán que nombrar un árbitro para dirimir sus discrepancias