Las constantes incautaciones de plantaciones, de Tui a Arbo, son solo la punta del iceberg de un negocio silencioso que se expande más allá del Miño con clientes de todos los tamaños
En la buhardilla de una casa familiar en A Guarda, escondido entre basura, cayó en marzo el curtido narco Antolín Pajuelo por el primer gran envío del confinamiento: 3.700 kilos de coca