El derrumbe más peligroso obligó a cortar el carril que une el acceso boirense de Vilariño con Espiñeira y un geólogo de la Xunta analizó la estabilidad del talud
Los ciudadanos de la capital se resisten a dejar marchar esta construcción, aunque los dueños, unos panaderos de Castroverde, siguen con la idea de desmontar el puesto