La moañesa resurgió tras la ruina de su primer local. Cocinó en varios países diseñando platos para cadenas internacionales y regresó a la ría para abrir restaurante con sus hijos
Según el fiscal, el progenitor, que no trabajaba, «dispuso a su antojo» del dinero del niño para su propio beneficio y, cuando vació la cuenta, lo dejó con su abuela materna