El servicio de Inteligencia israelí asegura que «se negó a proporcionar información completa al personal de seguridad, especialmente sobre sus lazos con organizaciones terroristas palestinas».
Diez de las detenciones tuvieron lugar en la zona de Belén, mientras que las restantes se produjeron en torno a las ciudades de Hebrón, Yenín y Kalkilia.