El tabaquismo está lejos de ser un problema superado. La presión social y las dos leyes antitabaco han conseguido bajar el consumo, pero el cuerpo no olvida. Los años enganchados a los cigarrillos pasan factura. Aunque todo el mundo abandonara hoy la adicción, seguiría muriendo gente por sus efectos. Aún así, una retirada siempre es la mejor alternativa.
Mila Méndez