El pasado domingo, Luz Casal recibía un homenaje de sus paisanos de Boimorto. En las imágenes aparecía feliz. Al día siguiente comunicó que volvía a sufrir cáncer de pecho
«¡Por mi culpa!» es, de momento, el canto de cisne de la artista que abrazó a Frida Kahlo, que llevaba pistola a la cintura, que agotó la última gota en las cantinas y que supo volver de los infiernos para cumplir un sueño más.
«Decirlo me libera», escribió. Se supone que valoraría las consecuencias. Pero ¿tantas? En estos días, no se ha hecho más que especular sobre las razones