Las dos aficiones fueron de la mano durante toda la jornada, con intercambio de bufandas y cánticos compartidos antes de entrar a un estadio que ruge al compás de su mítico fondo
Los alemanes, todo intensidad y fuerza, superaron con claridad a un equipo vigués temeroso y sin fútbol que necesita un milagro en la vuelta de cuartos de final para remontar los tres goles de diferencia
«Me gusta el discurso de las finales, te tiene que estimular y cada partido que juegas en Primera es un premio y un privilegio para todos», dice el lateral derecho azul